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  • MINUTA

    Minuta.
    Salió de Tu boca
    la palabra que me ahoGaba.

    A ratos es demasiado soportar tanta Belleza,
    tanta responsabilidad
    sobre mis hombros...
    y el criterio se hace infundado.

    A ratos Tus curvas
    se me presentan peligrosas,
    muy cerradas,
    y escarpadas las montañas
    que Te decoran...
    A ratos se vuelven aGujeros neGros
    Tus ojos,
    y Tus lunares
    son meteoritos amenazantes,
    y me pierdo en Tus pasadizos,
    húmedos y traicioneros,
    o me resbalo y pido Tu mano...

    minuta.

    Salió de Tu boca
    la palabra que me ahoGaba.

  • Puntos y Ges

    Me moja las bragas.

    Gravito gamberra sobre su garganta.
    Genial gusto el de su lengua,
    gracioso gesto el de su ceja,
    granate su sonrojo,
    quejosos sus gemelos,...

    Engatusadora gata gris
    de justa garra...
    gimo
    en la guerra de sus granadas,
    en el reflejo de sus gafas,...
    jadeo
    gaseada con su fragancia.

    Fuego naranja
    en sus ojos de gallareta.
    Juega con mi gula,
    o generosa apacigua mis ganas.

    Gentil zagala
    regalándome alegrías,
    argumentándome milagros,
    gestionando mejorías,
    guardándome orgasmos...
    enguipadora de magia
    y giganteces,
    tan joven,
    tan jodidamente guapa,
    tan entregada...

    que me arrojo a su genio,
    que me agacho a su gracia.

    Y gozando, que es gerundio.

  • Confío en Ti

    Estoy hablando contigo y se apaga el ordenador... me enfado. Intento encenderlo, pero no reacciona, así que cojo la libreta, porque tengo necesidad de ti, porque me gusta hablar de lo que siento, más aún cuando siento cosas buenas, y más todavía cuando lo que siento puede alegrar a otras personas...

    Eres lo más maravilloso que me ha pasado nunca. Mis anteriores enamoramientos fueron lentos, indecisos, impuestos o manipulados... este no. Esto es distinto a todo lo que he sentido, y calcado de mis sueños... Una muger dispuesta a vivir con muchos gatos. Una muger que lee poesía y cree en los flechazos. Una muger con cara de niña. Una muger que me toca el culo. Que me inspira confianza. Que sabe dar masajes. Que tiene las manos bonitas. Que tiene ganas de hacer cosas. Que quiere hacer cosas conmigo... Una muger que me atraviesa... que puede decir que la atravieso...

    Es milagroso... eres tremenda, bendita en mi camino, bienvenida a mi vida, porque eras deseada desde mucho antes de conocerte... Quizás pensé en ti incluso antes de que nacieras, con sólo un lustro... porque siempre he ansiado Amor,... un amor imparable, inexplicable, destinado y sobrenatural, y Tú eres el conjunto de eso...

    Lo tengo claro como el agua. Confío en ti. Me doy a ti. Soy valiente.

  • Guadalmina

    Hoy, a mis veinticinco años, por primera vez en mi vida, me he bañado en un río. He saltado desde unas rocas al agua. Y eran piedras, grises. No marrones ni ocres como las de las playas. Es fantástico... escucho el arroyo correr, la cascada que hace de tobogán a los valientes... y pasea una brisa perpetua y fresca... y he puesto a mis tetas a tomar el sol... fantástico, terriblemente agradable...

    La tercera vez que he saltado (consciente de tener lejos a mi prima) lo he hecho con los pechos al aire y gritando su nombre mientras caía. "¡Gema!", he proclamado; he gritado, admitido y rezado... como quien chilla "Jerónimo".

    Quizás la invoco porque la necesito cerca. Quiero enseñarle este lugar,... que ella salte gritando mi nombre, acorralar juntas a una rana (cazarla), besarnos en el medio de la poza... Quiero estar con ella, aquí y en todas partes.

  • Menstruación

    Me despierto a las seis y veinte de la madrugada con un asqueroso dolor de ovarios. Doy vueltas en la cama, pero me es imposible concentrarme en algo que no sea esa sensación de estar reteniendo un tsunami entre las piernas. Sin encender la luz, y sin ponerme las gafas, busco a tientas la tira de pastillas en el cajón; saco una y me la meto en la boca. Doy un buche a la botella de agua y me tumbo queriendo confiar en los farmaceúticos y las drogas. Pero me siento muy mal para conseguir dormirme. Me levanto y voy al baño. Vuelvo al cuarto y me siento en la cama. Me sujeto la barriga, impotente, y controlo las ganas de echarme a llorar. Pienso en la bolsa de agua caliente, y sólo recordar su existencia me hace sentir mejor. Está por el salón, en algún sitio, en alguna bolsa, entre todas mis cosas, y me levanto a buscarla.

    Enciendo la luz del salón y me escuecen los ojos. Miro en las bolsas que hay debajo del escritorio; no está. Miro en la estantería; tampoco está. Abro un mueble sabiendo que no estará dentro, y cuando confirmo mi sospecha me dan ganas de tirarme al suelo y patalear. Aún así, intento ordenar mi memoria visual, y vuelvo a mirar en las bolsas del principio... esta vez con más calma... y sí, allí está mi ansiada bolsa de agua. La cojo como si fuera el placebo más efectivo del mundo y me la llevo a la cocina. La lleno de agua ardiente y vuelvo a la cama con ella.

    Me tumbo mirando al techo, con la bolsa sobre el vientre, y procuro relajarme. Pero no puedo, los retortijones son terribles. La barriga me pesa demasiado, y los riñones me arden. La sensación es asquerosa, y sobrellevarla inmóvil la hace aún más insoportable. Así que me levanto y me hago un Nescafé. Vuelvo al cuarto con el vaso y enciendo el ordenador. Me acomodo en la cama.

    "Mimitos y pastelitos", recita mi subconsciente de vez en cuando, y pienso en Ella. Eso me calma. Pienso en Ella dándome mimitos, en lo bien que me sentarían... Pienso en Ella metida en mi cama, y en mí abrazada a Su cuerpo. Pienso en Sus manos acariciándome el pelo y la espalda. Y me dan ganas de cometer una locura.

  • Inconclusa

    Intentemos poner orden. Saquemos alguna conclusión. Pongamos normas, o leyes físicas. Veamos... estoy yo. Está X. Está Y. Bien. Las frases cortas suelen ser claras... ¿qué más?, pensemos verdades, situaciones palpables... X y yo hablamos una media de tres horas diarias. Las bragas de X y de Y se meten en la misma lavadora. Pienso en X desde que me levanto hasta que me acuesto. A veces sueño con X. Y y X duermen en la misma habitación. Yo duermo sola desde hace muchos días; totalmente sola, ya ni mi gata me acompaña. X piensa en mí por la mañana, por la tarde y por la noche. Me recuerda, aunque no quiera. O porque quiere. Necesito de X, deseo a/de X. En el amor y la guerra todo vale. Dudo lo último... y creo que no sacamos conclusiones válidas y/o útiles...

  • Hacer Tiempo

    Me siento en un parque y dejo que el sol pique mis brazos. Estoy sentada en un banco de granito lleno de curvas. Me gusta el granito. Y algunas curvas. Tengo cita en el dentista, pero es muy temprano. He sacado la libreta para hacer tiempo, o por si saco de ella algo claro. Me gusta fumar al sol, cuando aspiro el papel se consume de una forma distinta, invisible, parece que se evapore en lugar de quemarse,... la luz nubla la brasa, y es como si el cigarro desapareciera...

    Aparece un niño. Soy mala para datar a las persona, pero diría que tiene entre ocho y diez años. Es rubio, y el pelo le cae lacio sobre la frente. Lleva una camiseta de fútbol... diría que es una equipación. Lo he visto hace un rato, cuando me dirigía aquí. Me lo crucé y lo miré, como hago con casi todas las personas. Me pregunté qué hacía ese chaval solo, con esta calor, por esta zona, y ahora vuelvo a verlo.

    Hemos cruzado un par de miradas. Se balancea en un muñeco de plástico amarillo que alguien con mucha imaginación debió decidir que era un caballo... Se balancea con fuerza, casi con furia. Parece que quiera llegar con el morro del sucedáneo de caballo al suelo. Algunas veces he hecho lo mismo, y he golpeado con la parte de delante, con la de atrás...

    Me pregunto qué hace este niño. No parece que se divierta. Deja el balancín y se tira por un tobogán que le queda demasiado grande. Se va medio arrastrando los pies y tuerce a la derecha; sube la cuesta.

    ¿Qué hacía aquí? Ese niño parecía tan indiferente y aburrido (¿aburrida?, yo no estoy aburrida, jajaja, yo estoy escribiendo, y eso nunca me aburre) como yo en este momento... más bien, parecía que hacía tiempo. Claro, todos hacemos tiempo... pero este zagal parecía asqueado, impaciente... He pensado que quizás tenía algún entrenamiento de fútbol al que no quería ir, del que se había librado, y ronda por un barrio desconocido esperando que termine la hora para volver a casa, y decir que el partido amistoso estuvo muy bien, que metió dos goles, en lugar de decir que odia los balones y quiere unos pinceles, o una gaita...

    Llevaba reloj de muñeca, y lo he visto mirando la hora una vez. También he pensado que sus padres podían estar discutiendo (porque su madre sea alcohólica, o porque su padre sea infiel...) a gritos, a golpes, y lo mandaron a la calle para ahorrarle parte del espectáculo... "anda, vete a jugar, ¡y no vengas en media hora!"... quién sabe.

    Me dieron ganas de preguntarle... quién era, de dónde venía y a dónde iba, por qué parecía tan triste... pero me da vergüenza hablar con las personas desconocidas, aunque pueda triplicarles la edad.

  • "I WANT YOU"

    Son las cinco de la madrugada. No tengo sueño y miro el techo de mi habitación. Me duele la espalda, y pienso darme una ducha. Eso me relajará. Si me pongo bajo el chorro, si someto mi cuello al agua ardiente...

    Me meto en la bañera, después de llenarla un rato, y suena un CD de Los Beatles que hacía mucho que no escuchaba. Esta musiquilla me da ganas de mover la cabeza, las caderas... y es que Los Beatles tienen demasiadas canciones que me suenan eróticas... "I want you", suena ahora mismo, y se repite la frase. ¿Por qué me habrá dado por poner este CD?, ¿es que mi subconsciente tiene ganas de cachondeo?...

    Me miro el cuerpo, las cicatrices que envuelven mi brazo derecho, los cardenales de las piernas,... Estoy embadurnada en pintura. Llevo semanas así. Me lavo, me quito la pintura y a las siete horas siempre tengo un nuevo brochazo en a mano, o un goterón en la rodilla,... Ahora tengo pintura entre las uñas, de muchos colores. Salpicaduras celestes y naranjas en el brazo. Una enorme mancha naranja en el hombro, y otras más pequeñas. Mi pierna derecha tiene un manchurrón feísimo, marrón, y la izquierda dos rayas paralelas amarillas, que no comprendo cómo pueden ser tan perfectas, ni cómo se han hecho... Tengo otras marcas en el costado, azules, y otro manchurrón naranja justo en el canalillo. Será de esta mañana, cuando me acaloré con la escalera, moviendo el armario, y me quité la camiseta para seguir pintando en sujetador.

    Me miro el cuerpo, todos esos pelos que odio, todas las cicatrices que no me gustan. Intento mirarme con objetividad, y me gusta mi cintura. En la postura en la que estoy, encogida, hacia un lado, encasquetada en mi diminuta bañera, se acentúa más su curva... tanto que la pierdo de vista, y sólo vislumbro el saliente de la cadera y el del pecho. Entonces me miro el pecho, uno, y luego otro. Deslizo la mirada del izquierdo al derecho, de la cumbre de un pezón a otra, y me parecen bonitos. Me gustan mis tetas... podrían estar más firmes, y estar algo más juntas, y ser un poco más grandes, pero me gustan de todas formas. Y de pronto me pregunto cuánto tiempo hace que nadie se detiene en mis pezones... y no hablo de recibir unas manos que tengran prisa por llegar a otros lugares, ni una boca que espere una compensación a cambio... hablo de cuánto hace que nadie se Detiene en mis pezones. Cuánto hace que nadie se entretiene en ellos minutos interminables, que nadie descubre a qué nivel puede entretenerme algo así...

    Me quedo absorta, concentrada en la sensación del nivel del agua temblando en mi pecho izquierdo, observando la mitad de aréola que queda en la superficie. Pensativa. Melancólica. Romántica. Y me pregunto muy en serio cuándo fue la última vez que alguien se detuvo en mis pechos y detuvo mi respiración.

  • Negando en francés

    No. No quiero estar quieta. No prescindo de ti. No me gustan las matemáticas. No sé guiñar un ojo. No te entiendo. Tú no lo comprendes. No sé qué decir. No, no y no. No hay momentos. No encuentro silencio en mi mente. No tengo un gato. No quiero sentir. No me arrepiento. No escribo. No callo. No miento. No quiero ir sola. No tengo voluntad. No afino. No quiero aceptarlo.

    No, y es así de simple. Me niego. No quiero aceptarlo. No me da la gana aceptarlo. No se me apetece. No puedo. No voy a parar. No quiero rendirme. No voy a resignarme. No, no y no. No quiero que dejes de pensar en mí. No puedes olvidarme. No pasará un día sin que alguna tontería te susurre mi nombre. No podrás ver la mezcla del rojo y el amarillo sin recordarme. No conseguirás librarte de mí. No pienso rendirme. No me da la gana. No me falta paciencia. No tengo prisa. No hagas nada. No adelantes el beso. No es cosa nuestra. No creo en el azar. No dudo. No escucho argumentos.

    No. No puedes convencerme. No podría olvidarme.

  • TRIÁNGULO (M.B.)

    El fulano está insomne
    y la mengana surca
    su noche de recelos

    él traga sus tabletas
    porque intenta dormirse
    y así entrar en el sueño
    de la dulce mengana
    y su abstracta lujuria
    y en ese territorio
    buscarlos / dar con ellos
    sorprenderlos
    y entonces
    perseguir al zutano
    hasta el amanecer.

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