Hoy, a mis veinticinco años, por primera vez en mi vida, me he bañado en un río. He saltado desde unas rocas al agua. Y eran piedras, grises. No marrones ni ocres como las de las playas. Es fantástico... escucho el arroyo correr, la cascada que hace de tobogán a los valientes... y pasea una brisa perpetua y fresca... y he puesto a mis tetas a tomar el sol... fantástico, terriblemente agradable...

La tercera vez que he saltado (consciente de tener lejos a mi prima) lo he hecho con los pechos al aire y gritando su nombre mientras caía. "¡Gema!", he proclamado; he gritado, admitido y rezado... como quien chilla "Jerónimo".

Quizás la invoco porque la necesito cerca. Quiero enseñarle este lugar,... que ella salte gritando mi nombre, acorralar juntas a una rana (cazarla), besarnos en el medio de la poza... Quiero estar con ella, aquí y en todas partes.